Nuestra Madre y Señora de la Piedad, es obra del prestigioso escultor sevillano Antonio Dubé de Luque, talla bendecida el 30 de Mayo de 1992.

Antonio Dubé de Luque con la Virgen de la Piedad rompe con su estilo porque buscaba el dramatismo de la mujer y la edad que tenía que tener la Virgen cuando murió Cristo, por eso es una mujer muy madura, asgada por el dolor, descompuesta. La expresividad de los ojos es la de una mujer que no puede más con el dolor y está a punto de desmayarse. Además, en la única Piedad que no lleva al Señor en el regazo, porque el Señor va sentado sobre la peña, reclinado, y la Virgen lo está abrazando. Es la madre que con ternura se acerca al cadáver del hijo muerto, asi lo expresa el propio escultor sevillano en el boletín extraordinario de la Hermandad de la Vera Cruz por su XXV Aniversario.